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miércoles, 21 de octubre de 2026

Leer en familia: de buena prácti-ca a política de Estado

Lo que PISA 2025 y «30 Minutos de Oro para Leer en Familia» enseñan a las políticas educativas del Perú 

Por Dr. Dennis Raúl Mucha Montoya 
Doctor en Ciencias de la Educación. 
Maestro de Matemática del CMSPP-COAR Lima. 
Exdirector de la UGEL Jauja. 
Exjefe de Gestión Pedagógica de la UGEL Jauja. 
ORCID: 0009-0001-7601-1430 

 


El Perú retrocedió 18 puntos en lectura en PISA 2025, y los estudiantes de las zonas rurales, donde también hay más pobreza, son los que menos com-prenden lo que leen. Europa vivió su revolución de la lectura hace cuatro siglos, y Singapur la renueva hoy. En el Perú, una estrategia nacida en una escuela de la provincia de Satipo, reconocida por el MINEDU como buena práctica, puede encender la nuestra. Solo falta que el Estado la asuma como suya. 

CIFRAS CLAVE 

390 puntos del Perú en lectura en PISA 2025, 71 por deba-jo del promedio de la OC-DE −18 puntos frente a PISA 2022: volvimos a cifras de hace una década 58% de los estudiantes de 15 años no alcanza el nivel 2 de comprensión lectora 6090 instituciones educativas de Junín alcanzadas por la Ordenanza Regional N.° 402-2024-GRJ/CR 

EL DIAGNÓSTICO 

Una mala noticia conocida El 8 de setiembre de 2026 se publicaron los resultados de PISA 2025, la evaluación interna-cional que la OCDE aplicó en 91 países y economías. Para el Perú, fue una mala noticia co-nocida: 390 puntos en lectura, 18 menos que en 2022 y 71 por debajo del promedio de la OCDE. Cerca del 58 % de nuestros estudiantes de 15 años no alcanza el nivel 2, el mínimo para comprender un texto y usarlo para seguir aprendiendo (El Comercio, 2026; Infobae, 2026b). Hemos vuelto, en lectura y matemática, a cifras de hace una década. Las explicaciones abundan: los efectos persistentes de la pandemia, el uso inadecuado de la inteligencia artificial, las redes sociales que ofrecen miles de contenidos breves. Todas tienen algo de cierto, pero el debate suele quedarse en el diagnóstico. La pregunta que nos corres-ponde a quienes estamos atentos a las políticas educativas es otra: ¿qué decisiones de Esta-do pueden revertir esta tendencia de manera sostenida? 

PARA TOMAR EN CUENTA: 

Consideramos que el Perú necesita su propia revolución de la lectura, y que esta debe empezar en los hogares. El fomento de la lectura en familia debe dejar de depender de la voluntad de cada escuela o de cada gestión de turno y convertirse en una política educativa nacional, con financiamiento, metas y eva-luación, que priorice desde los primeros años a los estudiantes de las zonas rura-les. Es una intervención de bajo costo y alto impacto en el desarrollo humano, y la estrategia «30 Minutos de Oro para Leer en Familia» demuestra que es posible en el Perú real. 

EL MARCO 

Leer es la primera capacidad Las políticas educativas son el conjunto de decisiones, normas y estrategias con las que el Estado orienta, organiza y regula el sistema educativo; son el mecanismo que convierte el potencial de la educación en resultados concretos de desarrollo humano (Portales, 2026). Desde el enfoque de capacidades, el desarrollo se mide por las libertades reales que tienen las personas para vivir la vida que valoran (Sen, 2000), y la educación es la dimensión que articula todas las demás en la formulación de políticas públicas (Morales, 2020). Entre esas libertades, leer comprensivamente es la primera, porque abre las demás. Un es-tudiante que no comprende lo que lee no aprende ciencia, no ejerce una ciudadanía informa-da y tampoco resuelve problemas matemáticos. Como maestro de matemática lo he com-probado durante más de treinta años: muchos de los llamados «errores de cálculo» son, en realidad, errores de comprensión del enunciado. Una política que descuida la lectura vuelve ineficiente todo lo demás que se invierte. 

EL ENFOQUE 

Tres caminos para formar a una persona Para comprender por qué la lectura en familia debe ser política pública, conviene recordar que un estudiante no se desarrolla solo en el aula. La pedagogía distingue la educación for-mal, la no formal y la informal (Coombs y Ahmed, 1974); para este análisis interesan la pri-mera y la última. Llevado a la vida cotidiana de nuestros estudiantes, eso significa que hay tres caminos claros para el desarrollo integral de la persona (Tabla 1).
El primero es la escuela formal, a la que el estudiante acude cada día. Si tiene un buen do-cente al frente y quiere aprender, logrará desarrollarse. El segundo es lo que aprende fuera de la escuela: en su casa, en su barrio, en las pantallas. Si ese entorno no aporta a su mejora personal, el estudiante no solo se estanca, sino que retrocede y desaprende lo avanzado en el aula. La investigación lo confirma: durante las vacaciones escolares, los estudiantes pierden parte de lo aprendido, y la pérdida es mayor en lectura entre quienes provienen de hogares con menos recursos (Cooper et al., 1996). El tercero es un buen libro, leído y comprendido, que acompaña al estudiante adonde la escuela formal no llega y le abre mundos que su en-torno inmediato quizá no le ofrece. Los tres caminos se refuerzan entre sí. Pero hay estudiantes que no aprovechan estas tres formas de desarrollarse integralmente. Si un estudiante solo va a la escuela, vive en un en-torno que no lo estimula y no le gusta leer, pierde un enorme potencial para su desarrollo in-tegral, y eso afectará su éxito personal en el futuro. La escuela puede hacer mucho en seis horas; lo que ocurre en las otras dieciocho también educa, para bien o para mal. La lectura en familia es el puente que une los tres caminos: lleva el libro al hogar y convierte el en-torno en un aliado de la escuela. «La escuela puede hacer mucho en seis horas; lo que ocurre en las otras dieciocho también edu-ca.» 

LA HISTORIA 

Europa ya hizo su revolución de la lectura Lo que proponemos no es nuevo en la historia. Entre los siglos XVI y XVII, un grupo de países del norte de Europa vivió una verdadera revolución de la lectura. La imprenta abarató los li-bros, y la Reforma protestante promovió que cada creyente leyera las Escrituras en su propia lengua. En los territorios alemanes, Escocia, los Países Bajos y los países escandinavos, la lectura salió de los monasterios y las universidades y entró en los hogares (Cavallo y Char-tier, 1998). El caso de Suecia es el más elocuente. Su Ley Eclesiástica de 1686 exigió que todos los ha-bitantes supieran leer y estableció exámenes anuales, hogar por hogar, para verificarlo. La enseñanza ocurría en buena medida en la casa, con los padres como primeros maestros, y el analfabetismo lector quedó prácticamente erradicado mucho antes de que existiera la escue-la obligatoria, que en Suecia llegó recién en 1842 (Johansson, 1977). Salvando las distancias, porque entonces el motivo era religioso y hoy es el desarrollo humano, la lección para nues-tras políticas es la misma: la revolución lectora se hizo en las familias, con una norma que la exigía y un sistema que la acompañaba y verificaba. 

EL REFERENTE 

Lo que enseña Singapur hoy Singapur obtuvo 535 puntos en lectura, el resultado más alto de PISA 2025 (Tabla 2). Su desempeño no es casual: el país ha sostenido durante años el impulso al hábito lector desde los primeros grados y el desarrollo de una lectura analítica y crítica en las escuelas (Mucha, 2026). Cuatro siglos después de Suecia, Singapur sigue apostando por lo mismo: en setiem-bre de 2026, su Biblioteca Nacional lanzó el movimiento ReadSG, que invita a toda la ciuda-danía a leer quince minutos diarios, con incentivos y una meta de 150 000 inscritos, en el marco del primer Mes Nacional de la Lectura (TheSmartLocal, 2026).
La lección es clara: el país con mejores resultados del mundo trata la lectura como una políti-ca de Estado permanente, no como una campaña. En el Perú, en cambio, encontramos bi-bliotecas municipales cerradas o desactualizadas, una barrera para el fomento del hábito lec-tor desde los primeros años (Mucha, 2026). 

LA EVIDENCIA 

La prueba local: «30 Minutos de Oro para Leer en Familia» No necesitamos importar el modelo; ya lo tenemos. En 2012, en la I. E. Antonio Raimondi de la provincia de Satipo, nació «30 Minutos de Oro para Leer en Familia», con una lógica senci-lla: treinta minutos diarios de lectura, como mínimo, en el hogar, con la familia como media-dora y la escuela como orientadora, proveedora de textos y acompañante. Desde 2016, la UGEL Jauja la impulsó en su ámbito, y en diciembre de 2024 la Ordenanza Regional N.° 402-2024-GRJ/CR la convirtió en política pública regional, con alcance a 6090 instituciones educativas de Junín (Gobierno Regional Junín, 2024). En junio de 2025, la Municipalidad Provincial de Jauja emitió la Ordenanza Municipal N.° 004-2025-CM/MPJ, que declaró de interés público prioritario la promoción de la lectura mediante la estrategia «30 Minutos de Oro para Leer en Familia». En setiembre de ese mismo año, el Ministerio de Educación la reconoció oficialmente como una buena práctica de gestión educativa, mediante el Oficio N.° 00468-2025-MINEDU/VMGI-DIGEGED-DIFOCA (Ministerio de Educación, 2025); es decir, el propio ente rector de la política educativa nacional ha validado su pertinencia. Ese mismo año, la UGEL Jauja recibió en pasantía a especialistas, directores de instituciones educativas y directores de UGEL de ocho regiones, quienes conocieron in situ, de boca de sus protago-nistas (estudiantes, padres de familia, autoridades comunales, docentes y directivos), las bondades de la estrategia.
La estrategia reúne tres virtudes que toda política educativa busca y pocas logran a la vez. Es de bajo costo, porque requiere tiempo y libros, no grandes obras de infraestructura. Es equi-tativa e inclusiva, porque llega a los hogares rurales y altoandinos donde la escuela sola no alcanza, y convierte a padres con poca escolaridad en lectores junto a sus hijos. Y es demo-crática, porque hace a la familia corresponsable del aprendizaje, tal como plantean el Pro-yecto Educativo Nacional al 2036 (Consejo Nacional de Educación, 2020) y los principios de una educación plural, inclusiva y democrática (Portales, 2026). Es, en suma, desarrollo hu-mano a la escala de un hogar. 
 
LA URGENCIA 
 
Donde el tiempo debe volverse oro: la escuela rural Si hay un lugar donde esta revolución es urgente, es el Perú rural. Allí se concentran los re-sultados más bajos en comprensión lectora y, al mismo tiempo, la mayor pobreza (Tabla 3). En la Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje 2024, solo el 17,3 % de los estudiantes rurales de 4.° de primaria alcanzó el nivel satisfactorio en lectura, frente al 35,8 % de sus pa-res urbanos (El Comercio, 2025). En 2025, la pobreza monetaria afectó al 35,5 % de la po-blación rural, frente al 23,4 % de la urbana (Instituto Nacional de Estadística e Informática [INEI], 2026).
Las dos brechas no son una coincidencia: se alimentan entre sí. El niño que crece en un ho-gar pobre y sin libros llega a la escuela con menos vocabulario, lee menos y aprende menos; sin comprensión lectora tendrá menos oportunidades de estudio y de trabajo, y el ciclo de la pobreza se repite en la siguiente generación. Romper ese ciclo exige actuar desde los pri-meros años, cuando se forman los hábitos y cuando cada minuto de lectura compartida rin-de más. Por eso el nombre de la estrategia no es una metáfora vacía. Convertir el tiempo de esos estudiantes en oro significa que media hora diaria de lectura con su madre, su padre, su apo-derado o sus hermanos, junto al fogón o después de las labores del campo, se transforme en vocabulario, imaginación, pensamiento crítico y confianza en sí mismos. Un niño rural que adquiere el hábito lector no solo mejora en la escuela: amplía sus horizontes, cambia la forma de mirar su propio futuro y protagoniza una revolución en su propia vida. Multiplicada por miles de hogares, esa revolución personal se convierte en desarrollo humano para todo un territorio. «Un niño rural que adquiere el hábito lector protagoniza una revolución en su propia vida.» 

EL IMPACTO 

Leer para salir de la pobreza Las investigaciones coinciden en que la educación es una de las vías más eficaces para salir de la pobreza, y que su efecto es mayor cuanto más alto es el nivel alcanzado. En el Perú, en 2025, la pobreza monetaria afectó al 35 % de las personas de hogares cuyo jefe solo tenía educación primaria, al 27,1 % cuando había culminado la secundaria y apenas al 11,3 % cuando contaba con educación superior (Tabla 4). Culminar la educación superior no garanti-za por sí solo una vida sin pobreza, pero reduce ese riesgo a menos de un tercio. El problema es que el camino hacia ella está cerrado para muchos: en 2023, solo el 6,6 % de la población en pobreza extrema había accedido a estudios superiores, frente al 35,2 % de la población no pobre (Infobae, 2024).
Para culminar con éxito la primaria, la secundaria y la educación superior, la comprensión lectora es vital: quien no comprende lo que lee se queda en el camino, porque todos los aprendizajes posteriores se construyen sobre ella. Y esa capacidad no se improvisa a los 17 años; debe desarrollarse desde los primeros años de la escolaridad. Aquí el papel de los padres y apoderados es insustituible: les corresponde asegurar, con responsabilidad, que sus hijos usen adecuadamente su tiempo libre para su desarrollo integral. Esa es la esencia de «30 Minutos de Oro para Leer en Familia»: que cada estudiante convierta su tiempo en oro, y que media hora diaria de lectura en familia se transforme, años después, en un título, en un trabajo digno y en una vida fuera de la pobreza. 

EL DEBATE 

Lo que dirán los críticos Una propuesta seria debe responder a sus objeciones. Identificamos tres: «Leer en casa es un asunto privado de cada familia, no del Estado». Es justamente al revés. Las familias con libros y padres lectores ya leen; las que no los tienen no empezarán solas. Dejar la lectura a la iniciativa privada reproduce la desigualdad que la escuela pública debe corregir. Por eso la Ley N.° 31053 reconoce la lectura como un derecho (Congreso de la República del Perú, 2020), y los derechos se garantizan con políticas, no con buenas intenciones. También lo señala el artículo 119 del Reglamento de la Ley General de Educación. «Treinta minutos no resolverán la crisis; hay prioridades más urgentes, como la infraestructura, la conectividad o la remuneración docente». Es cierto que ninguna estrategia por sí sola revertirá los resultados de PISA, y estas de-mandas son legítimas. Pero no compiten entre sí: la lectura en familia cuesta poco y po-tencia los aprendizajes de todas las áreas. Mejorar las aulas sin formar lectores es cons-truir una casa sin cimientos. «Ya existen normas, como el Plan Lector o la Ley del Libro; no hace falta otra». Las normas existen, y es bueno que existan, pero se centran en la escuela o en el libro y dejan sin construir el puente con el hogar, sin metas medibles ni seguimiento. No propo-nemos duplicarlas, sino articularlas en torno a una estrategia que ya probó ser escalable: de una escuela pasó a una UGEL, y de una UGEL, a toda una región. Por eso preocupa que el Proyecto de Ley N.° 10691/2024-CR, que buscaba elevarla a política nacional, no haya sido priorizado por la Comisión de Educación del Congreso. Fue una oportunidad perdida que todavía puede recuperarse. Ninguna de estas objeciones invalida la propuesta; al contrario, la precisan: la lectura en fami-lia no reemplaza otras políticas, pero sin ella las demás rinden menos. 

CONCLUSIÓN 

Falta la decisión política PISA 2025 no es solo un ranking: es un espejo. Nos muestra que las políticas educativas son el puente entre la escuela y el desarrollo humano, y que la lectura es la capacidad que sostie-ne a todas las demás. La Europa de los siglos XVI y XVII y la Singapur de hoy nos enseñan que las revoluciones lectoras se construyen en los hogares y se sostienen con políticas de Estado. Los tres caminos del desarrollo integral nos recuerdan que la escuela sola no basta, y la relación entre educación y pobreza nos muestra lo que está en juego. La brecha rural nos dice dónde hay que empezar. Y «30 Minutos de Oro para Leer en Familia», reconocida por el MINEDU como buena práctica de gestión educativa, nos prueba que en el Perú ya existe una estrategia viable, barata, inclusiva y democrática para lograrlo. Las objeciones, examinadas con cuidado, no la debilitan. Por ello reafirmamos esta idea: el Perú necesita su revolución de la lectura, y el fomento de la lectura en familia debe ser políti-ca educativa nacional, con prioridad en la infancia rural. Para ello proponemos cuatro accio-nes: 

CUATRO ACCIONES DE POLÍTICA 

1. Retomar el Proyecto de Ley N.° 10691/2024-CR y aprobar una política nacional de lectura en familia, con presupuesto asegurado en los programas presupuestales de lo-gros de aprendizaje. 

2. Reactivar las bibliotecas municipales y distribuir canastas lectoras en articulación con los gobiernos regionales y locales, con prioridad para los hogares rurales y los pri-meros grados. 

3. Establecer metas e indicadores públicos, como los hogares participantes, los minu-tos de lectura y el nivel de comprensión lectora, evaluados cada año. 

4. Formar a docentes, padres y apoderados como mediadores de lectura, para que asuman con responsabilidad el uso inteligente del tiempo libre de sus hijos, aprove-chando la experiencia de las regiones que también aplican la estrategia. Suecia exigió leer en cada hogar hace más de tres siglos; Singapur pide hoy quince minutos al día. Nosotros ya tenemos treinta minutos de oro. 

Lo que nos falta no es la idea: es la decisión política de que cada niño del Perú rural convierta su tiempo en oro y haga, a través del hábito lector, una revolución de su propia vida. 

Dr. Dennis Raúl Mucha Montoya 
Doctor en Ciencias de la Educación 
Maestro de Matemática del CMSPP-COAR Lima · 
Exdirector de la UGEL Jauja 
Exjefe de Gestión Pedagógica de la UGEL Jauja. 
ORCID: 0009-0001-7601-1430 

Referencias 

Cavallo, G. y Chartier, R. (Dirs.). (1998). Historia de la lectura en el mundo occidental. Taurus. Congreso de la República del Perú. (2020). Ley N.° 31053, Ley que reconoce y fomenta el derecho a la lectura y promueve el libro. Diario Oficial El Peruano. Consejo Nacional de Educación. (2020). Proyecto Educativo Nacional al 2036: el reto de la ciudadanía plena. CNE. Coombs, P. H. y Ahmed, M. (1974). Attacking rural poverty: How nonformal education can help. Johns Hopkins University Press. Cooper, H., Nye, B., Charlton, K., Lindsay, J. y Greathouse, S. (1996). The effects of summer vaca-tion on achievement test scores: A narrative and meta-analytic review. Review of Educational Research, 66(3), 227-268. El Comercio. (2025). La brecha se hace abismo: cifras revelan el fracaso de la lectura en escuelas rurales y públicas. https://elcomercio.pe/corresponsales-escolares/la-brecha-se-hace-abismo-cifras-revelan-el-fracaso-de-la-lectura-en-escuelas-rurales-y-publicas-noticia/ El Comercio. (2026, 9 de setiembre). Perú retrocede una década en Lectura y Matemática: las claves detrás de los resultados de PISA 2025. https://elcomercio.pe/lima/sucesos/pisa-2025-peru-pierde-18-puntos-en-lectura-y-9-en-matematica-y-vuelve-a-niveles-similares-a-los-de-hace-una-decada-apuestaplan-noticia/ Gobierno Regional Junín. (2024). Ordenanza Regional N.° 402-2024-GRJ/CR. Consejo Regional de Junín. Infobae. (2024, 9 de mayo). INEI: pobres extremos tuvieron cinco veces menos acceso a estudios superiores frente a población con recursos en 2023. https://www.infobae.com/peru/2024/05/09/inei-pobres-extremos-tuvieron-cinco-veces-menos-acceso-a-estudios-superiores-frente-a-poblacion-con-recursos-en-2023/ Infobae. (2026a, 5 de mayo). La pobreza en 2025 retrocede a 25,7 %, pero 1 de cada 3 peruanos aún puede caer en cualquier momento. https://www.infobae.com/peru/2026/05/05/la-pobreza-en-peru-se-reduce-a-257-en-2025-pero-1-de-cada-3-podria-caer-en-cualquier-momento-segun-inei/ Infobae. (2026b, 8 de setiembre). PISA 2025: Perú cae 9 puntos en Matemática y 7 de cada 10 estu-diantes no alcanzan el nivel básico. https://www.infobae.com/peru/2026/09/08/pisa-2025-peru-cae-9-puntos-en-matematica-y-7-de-cada-10-estudiantes-no-alcanzan-el-nivel-basico/ Instituto Nacional de Estadística e Informática. (2026). Pobreza monetaria alcanzó al 25,7 % de la po-blación en el Perú durante el año 2025 [Nota de prensa]. INEI. Johansson, E. (1977). The history of literacy in Sweden: In comparison with some other countries (Educational Reports Umeå, N.° 12). Umeå University. Ministerio de Educación. (2025). Oficio N.° 00468-2025-MINEDU/VMGI-DIGEGED-DIFOCA [Recono-cimiento de «30 Minutos de Oro para Leer en Familia» como buena práctica de gestión edu-cativa]. MINEDU. Morales, J. (2020). Educación y desarrollo humano: dimensiones para la elaboración de políticas públicas en tiempos de complejidad. Conrado, 16(75), 372-383. Mucha, D. R. (2026, 25 de setiembre). De Singapur a Junín: la lectura como cimiento de todo apren-dizaje. Diario Primicia, p. 6. OECD. (2026). PISA 2025 results (Volume I). OECD Publishing. Portales, A. J. (2026). Sesión 3: Políticas educativas y desarrollo humano; Educación plural, inclusiva y democrática [Diapositivas de PowerPoint]. Universidad César Vallejo. Sen, A. (2000). Desarrollo y libertad. Planeta. TheSmartLocal. (2026, setiembre). How to earn rewards like cash by reading 15 minutes a day with NLB's new ReadSG movement. https://thesmartlocal.com/read/readsg-nlb-reading-challenge/

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